En las comisiones del Congreso bicameral, se confirma lo que ya temíamos: No es una simple reorganización. Fusionar la representación indígena con Inclusión Social y relegar la agenda ambiental a otra comisión, manifiesta la intención política de invisibilizar y restar peso a los pueblos originarios y a la lucha contra la crisis climática.
Para los pueblos indígenas, esta comisión era un espacio autónomo y formal para proponer leyes y fiscalizar con enfoque intercultural: consulta previa, defensa territorial, PIACI y derechos colectivos. Al disgregarse, pasan a una instancia más bien asistencialista. Subordinar la agenda indígena y separar la gestión ambiental profundiza la exclusión histórica. No hay democracia real cuando se desmantela el espacio propio de quienes habitan y gestionan la Amazonía, Andes y costas desde hace siglos.
En plena crisis climática global y evolución de El Niño, el Congreso decide arrebatarle su comisión propia al ambiente y a los pueblos indígenas, dando la espalda a los bosques, agua y biodiversidad para priorizar el extractivismo.
Exigimos inmediata restitución de la comisión autónoma de Pueblos Indígenas y Ambiente! No se trata de un pedido sectorial: desarticular este espacio legitima el silenciamiento de quienes trabajan en soluciones reales. ¡SIN JUSTICIA SOCIAL NO HAY JUSTICIA CLIMÁTICA!
